Ir al contenido

Nuestro Blog

¿Cuánto de lo que haces realmente lo eliges tú?

28 de octubre de 2026 por
Kcori Herrada Reyes

Todos los días tomamos decisiones.

Qué hacemos, con quién nos relacionamos, qué aceptamos, qué rechazamos, qué perseguimos y qué dejamos para después.

Pero hay una pregunta menos habitual:

¿Cuántas de esas decisiones realmente las estamos eligiendo nosotros?

No significa que todo lo que hacemos esté impuesto por alguien más. Muchas veces las decisiones son nuestras, pero están tan influenciadas por expectativas, costumbres, miedo a decepcionar o necesidad de aprobación que dejamos de preguntarnos si todavía queremos lo que estamos haciendo.

Elegir no es simplemente tener opciones

Desde la psicología, la autonomía se relaciona con experimentar nuestras acciones como propias y elegidas, en lugar de sentirnos principalmente controlados por presiones externas o internas. La Teoría de la Autodeterminación plantea que la autonomía es una necesidad psicológica fundamental, junto con la competencia y la conexión con los demás.

Por eso, tener muchas opciones no necesariamente significa sentirnos libres.

Puedes elegir una carrera porque “es lo que corresponde”.

Puedes mantener una relación porque tienes miedo de decepcionar.

Puedes aceptar todos los planes porque te cuesta decir que no.

Puedes perseguir determinados objetivos porque aprendiste que eso significa tener éxito.

Y, aun así, sentir que tu propia vida se está tomando decisiones por ti.

Cuando el “debería” empieza a decidir

Una de las formas más silenciosas de perder contacto con lo que queremos es acostumbrarnos a vivir desde el “debería”.

Debería aprovechar mejor mi tiempo.

Debería aceptar este trabajo.

Debería estar más avanzado.

Debería poder con esto.

Debería querer lo que los demás esperan de mí.

Con el tiempo, algunas de estas reglas pueden volverse tan automáticas que dejamos de distinguir entre “quiero” y “tengo que”.

La investigación sobre motivación muestra que no todas las razones para hacer algo son iguales: incluso cuando una conducta tiene una motivación externa, puede llegar a sentirse más propia cuando la persona la reconoce como coherente con sus valores.

Entonces, la pregunta no siempre es “¿esto lo hago porque alguien me obliga?”.

A veces es más incómoda:

“¿Esto todavía lo elegiría si no tuviera miedo de lo que los demás pensarían?”

Elegir también implica tolerar la incomodidad

Reconocer lo que queremos no significa que siempre podamos hacerlo.

Tenemos responsabilidades, vínculos, límites económicos y circunstancias que no controlamos.

La autonomía no consiste en vivir haciendo únicamente lo que nos provoca. Consiste, en parte, en poder tomar decisiones conscientes dentro de la realidad que tenemos.

La flexibilidad psicológica también implica actuar de acuerdo con aquello que consideramos importante, incluso cuando aparecen pensamientos, emociones o incomodidades que podrían alejarnos de ello. La investigación reciente ha encontrado relación entre una mayor flexibilidad psicológica y mejores indicadores de bienestar, aunque la evidencia también señala limitaciones en la forma en que este concepto se mide y estudia.

Quizá recuperar la sensación de estar eligiendo nuestra vida no empieza con hacer grandes cambios.

Puede empezar con detenernos un momento y observar:

¿Qué cosas hago porque realmente las quiero y cuáles hago porque aprendí que debería quererlas?

A veces, volver a elegir no significa cambiar de vida. Significa empezar a reconocer qué parte de ella estamos viviendo por decisión propia.

Si sientes que llevas mucho tiempo tomando decisiones desde el miedo, la culpa, las expectativas de otros o la necesidad de cumplir con lo que se espera de ti, puede ser útil explorar qué está pasando contigo. Puedes agendar una primera sesión de psicoterapia con nosotros en Holística, donde encontrarás un espacio de acompañamiento profesional y personalizado para comprender mejor tus decisiones, tus necesidades y la relación

Compartir
Etiquetas
Archivo